La adolescencia trae consigo una serie de trastornos que generalmente predisponen al mal humor y a las oscilaciones anímicas. Pero además, en ocasiones, este desequilibrio interior puede llegar a afectar a las personas con las que nos relacionamos a diario y a quienes en realidad queremos mucho, más sin querer lastimamos por nuestra situación delicada.
Generalmente, el mal humor y el estrés se generan en la búsqueda constante de un motivo que nos haga sentir felices, útiles, lindos. No debemos olvidar que esta es una etapa de búsqueda y donde el objetivo principal es la perfección estética, psíquica y desde fuera las exigencias no son menores, pues los padres suelen solicitar tal perfección en el campo del estudio y las tareas emprendidas.
Se pueden brindar una lista interminable de consejos para evitar este tipo de enfrentamientos innecesarios o malos entendidos con las personas de nuestro entorno inmediato, mas lo que siempre se ...