La creciente de nuestras poblaciones y las bajas tasas de natalidad, van tratando de ubicar cada año, a un numeroso número de personas, en el furgón de cola.
Los mayores, ancianos o viejos, han desaparecido, ya que se han transformado, en pensionistas válidos, independientes o incapacitados. Los primeros se les analiza con una imagen de afortunados y son libres para disponer de lo que se supone sea una ventaja, para el ocio o disfrutar de la vida.
La imagen de joven, rebelde de los años 60, habita en lo imaginario, pero también dista mucho de ser viable en el espacio social que hoy se dispone para ellos. El joven de la protesta es hoy en día un adulto, por tanto, tienen intereses sobre todo en mantenerse, como en un modelo social que selecciona a todos los individuos, que define como, interesantes, valiosos o competitivos, ya que la selección social, es netamente excluyente, ...